La nueva estrategia de responsabilidad social de las empresas y de sostenibilidad 2011-2014 de la Comisión Europea

La Comisión Europea ha lanzado en fecha 25.10.2011 su nueva estrategia de responsabilidad social de las empresas que simplifica enormemente el concepto de RSE y lo conecta con la responsabilidad de las empresas ante los impactos que  generan sus actuaciones ante la sociedad. La estrategia de la Comisión Europea sobre la RSE enfatiza en la compatibilidad de la creación de valor para los accionistas con la creación de riqueza para otros grupos de interés incluida la sociedad. Además, se ha planificado un programa de acción con distintas áreas, entre otras, la compra pública responsable, el consumo responsable, la inversión socialmente responsable o los derechos humanos.

La Comisión Europea mantiene la apuesta por la voluntariedad de la RSE pero da un paso más con el impulso  los procesos de auto y co-regulación de modo que se puedan activar códigos de buenas prácticas de RSE en distintos sectores.

La nueva estrategia comunitaria vincula la RSE de las empresas con el proceso de creación y mantenimiento de empleo y prevención de su destrucción y se asocia al crecimiento inclusivo, integrador e inteligente ya lanzado con la estrategia de la Comisión Europea 2020. De particular importancia son los vínculos de esta estrategia de RSE con la iniciativa de Innovación Social lanzada en marzo de 2011 y que pone el foco en el sector de la economía social (más de 14 millones de empleos europeos) y en el sector de ONGs (más de 40 millones de empleos europeos) y con la iniciativa SBI (“Social Business Initiative”) que incentiva la aplicación de condiciones de trabajo en las cadenas de suministro.

La estrategia reconoce el avance pese a la crisis económica de la RSE en el mundo empresarial y se apoya en datos estadísticos con el incremento del número de empresas que han suscrito el Pacto Mundial de Naciones Unidas (que aumenta desde 600 en 2006 a 1900 en 2011), el numero de organizaciones que han accedido al sistema EMAS (que aumenta de 3300 en 2006 a 4600 en 2011),  la ampliación de la red de empresas que han suscrito la iniciativa SBI (que aumenta de 69 en 2007 a 700 en 2011) o en el número de empresas que publican informes de sostenibilidad según GRI (que también asciende de 270 en 2006 a 850 en 2011).

A pesar de estos progresos, algunas multinacionales europeas han sido acusadas en los últimos años de incumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos en los países de operación y solo 15 de los 27 países han desarrollados políticas nacionales sobre derechos humanos de aplicación a las empresas en las relaciones comerciales con países terceros. Además, el vinculo entre responsabilidad social y empleo no parece que haya sido especialmente notorio en muchos de los procesos de reestructuración empresarial que han acontecido en Europa en los últimos meses.

¿Crees acertada la nueva estrategia europea de responsabilidad social de las empresas?

La sostenibilidad presupuestaria de las cuentas públicas: ¡Que viene el lobo!

Un estudio encargado por la consultora KPMG a Lighthouse Global, una firma especializada en la realización de estudios de mercado sobre la práctica global del sector público, tras entrevistas realizadas a 124 directivos y responsables de la toma de decisiones en seis países (Australia, Canadá, Alemania, Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos) y en múltiples áreas desde educación hasta defensa viene a señalar la necesidad en casi todos los países y regiones del mundo a ahorrar dinero urgentemente. ¡El lobo viene de verdad!.

Imagen cedida por Urdaci Comunicacion

Los  gobiernos de muchos países del mundo están condicionados (lo que es muy visible para el caso de España) por la dictadura de los mercados financieros y el peso de la deuda pública y el abono de intereses y ese tipo de presiones financieras no pueden abordarse con los tradicionales programas públicos de eficiencia. Algunos países están poniendo en marcha los centros de servicios compartidos en el sector público y, en otros casos, están elaborando nuevos programas de priorización del gasto público para concentrar los recortes en servicios públicos menos esenciales para la comunidad. Los presupuestos públicos se mantienen estáticos o se reducen y las presiones económicas sobre el sector público probablemente aumentarán en 2012 y 2013. El sector público se va a ver abocado a responsabilizarse de todo gasto que realice (por pequeño que sea) y deberá analizar detenidamente dónde gasta el dinero y con qué prioridades. Esas presiones colocarán a los Gobiernos en la necesidad de ser más eficientes y, en su caso, a abrir debates sobre su adecuado dimensionamiento. En último término, se podría llegar a redefinir la función del estado y a buscar nuevos equilibrios en lo que puede satisfacer el mercado y lo que irreductiblemente tiene que ser proporcionado por el Estado.

El sector público en España no es ajeno a este debate. Algunas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos ya están elaborando nuevas estrategias de concentración y fusión de departamentos y unidades y de reducción importante de gastos corrientes y de personal. En el caso español la situación financiera se agrava por el agujero de las cuentas públicas y por la asimetría del déficit en las Comunidades Autónomas que en algunas es muy elevado y viene condicionando el pago a proveedores y algunos servicios públicos. El objetivo de déficit del 6% del PIB comprometido para 2011 para el conjunto de las Administraciones Públicas parece ya en el último trimestre del año de difícil cumplimiento y más incierto es el cumplimiento del límite del 3% en 2014 impuesto por las autoridades comunitarias.

Para muestra un botón: en un reciente programa de liderazgo y gestión estratégica de IESE Business School, celebrado hace unos días, los asistentes ya se interesaban por cómo afrontar posibles programas de cambio y de priorización del gasto público en Consejerías de Comunidades Autónomas o Ayuntamientos. Quizás este nuevo escenario pueda ser también una oportunidad para iluminar el camino de un sector público más eficiente y sostenible.

A vueltas con la productividad de los empleados

La productividad es clave para ganar el  futuro y para construir un mercado laboral sostenible con mayor eficiencia en los empleos. Alcanzar el círculo virtuoso de productividad y empleo no necesariamente conlleva menores salarios y cuando se difunde en la economía el resultado es una renta más elevada, unos productos más baratos y una mayor competitividad para las empresas que los producen. Estos resultados aumentan la demanda de productos y servicios y la mayor demanda produce trabajos nuevos.

 Ha estado recientemente en España, invitado por la Fundación Rafael del Pino, el premio Nobel de Economía Christopher A. Pissarides, Presidente de la Asociación Económica Europea y Catedrático Norman Sosnow de Economía en la London School of Economics para impartir la conferencia “El futuro del empleo en Europa”.
Pissarides recibió el Nobel de Economía en el año 2010 junto a Peter Diamond y Dale T.Mortensen por sus contribuciones a la macroeconomía y a la teoría de los mercados con fricciones de búsqueda. Es, por tanto, de actualidad recordar que Pissarides ha desarrollado la teoría de las interrelaciones  entre la productividad de los empleos y la oferta y demanda de empleos y demostrado con evidencia empírica y fórmulas matemáticas en varios mercados laborales internacionales (no sólo en EE.UU) que en mercados con empleos de bajo productividad (caso español) donde existe un alto volumen de  empleos de trabajadores no cualificados, son más altas las probabilidades de destrucción de esos empleos y que, a la inversa, mercados laborales con empleos de alta productividad dónde existe un alto volumen de trabajadores cualificados son más altas las probabilidades de mantenimiento de esos empleos.

Los mercados laborales internacionales más productivos en las últimas décadas (EE.UU, China, India, Polonia, Reino Unido, etc.) muestran la importancia de la productividad en el crecimiento económico y en el bienestar. Los Organismos Internacionales colocan a España en el puesto 162!!! en el indicador de “facilidad para hacer negocios” y en el puesto 160!!! en flexibilidad laboral y esas puntuaciones tan bajas tienen mucho que ver por la baja productividad de los empleos en España.

Entre los problemas estructurales importantes que tiene el mercado laboral español están: carencias en inversión, innovación y tecnología especialmente aplicada a los procesos de producción. La baja productividad tiene áreas que merecen un análisis detenido y posiblemente nuevas reformas: el absentismo laboral, la pervivencia de las clausulas de revisión de salarios en torno al IPC; la alta rigidez de los trabajadores fijos con alta antigüedad, la rigidez de los convenios colectivos en etapas de crisis que actúan como mecanismo de apalancamiento de derechos, la alta fiscalidad del empleo sin mecanismos de reducción para las PYME, etc.

Los agentes sociales pueden y deben tener un papel más importante, activo y comprometido para mejorar los niveles de productividad laboral porque ésta tiene un papel importante para la creación y mantenimiento de empleos y especialmente para incrementar nuestro nivel de exportaciones.

¿Crees que el mercado laboral tiene un problema serio de productividad de los empleos o hay otras problemas más destacados?