Creacion de Valor compartido

M. Luisa Blazquez, investigadora de IESE Business School, nos brinda un excelente comentario al último articulo de Porter sobre valor compartido

Michael Porter, en su reciente artículo “Creando Valor Compartido” propone un nuevo enfoque para la creación de valor por parte de las empresas, en el que la búsqueda de la mejora competitiva, la innovación y el crecimiento está íntimamente ligada a la creación de beneficios para la sociedad. Se trata de cambiar la percepción de que las empresas prosperan a costa de la comunidad, y volver a alinear negocios y sociedad.

Para ello es necesario poner la responsabilidad social y la comunidad no en la periferia de las empresas, como una limitación que hay que respetar, sino en el centro mismo de la  actividad empresarial. En este sentido, la creación de valor compartido va un paso más allá de la responsabilidad social corporativa. Un ejemplo de ello sería el comercio justo. Según el autor, el comercio justo  trata de aumentar la parte de valor generado que va a los granjeros, mediante el pago de un precio justo. Se trata, por tanto, de redistribuir las rentas generadas. En el caso de valor compartido, se trata de expandir y ampliar esas rentas, de manera que todos ganan más, por ejemplo, ayudando a los granjeros a mejorar las técnicas que utilizan, fortaleciendo el cluster local de proveedores, etc, de manera que se mejore la eficiencia y productividad, así como la calidad del producto. De este modo, no sólo los granjeros, sino también la empresa,  obtiene mejores resultados.

Numerosas empresas aplican este concepto en su actividad empresarial. Algunas lo hacen replanteando nuevos productos y/o mercados. Por ejemplo, Thomson Reuters ha creado en India un servicio mensual para granjeros con pocos ingresos y por $5 al trimestre, proporciona información sobre el tiempo, precios de la siembras y asesoramiento agrícola. La empresa ha conseguido dos millones de clientes y les ha ayudado a mejorar sus ingresos a más de  un 60% de ellos. Otras mejorando la productividad en su cadena de valor, optimizando el uso de recursos o energía, o como ha hecho Johnson & Johnson, mediante la aplicación de programas para ayudar a sus trabajadores a dejar de fumar. Esta iniciativa les ha permitido ahorrar $250 millones en costes de asistencia médica y ha mejorado la productividad de sus empleados. Finalmente, otras empresas optan por posibilitar el desarrollo de clusters locales. Este es el caso de Yara, la mayor empresa de fertilizantes minerales, que invirtió en el desarrollo de infraestructuras que posibilitaran la creación de corredores agrícolas en  Mozambique y Tanzania y, por tanto, el acceso de los granjeros a productos como los fertilizantes de la compañía.

En todos los casos se busca la innovación sostenible y el crecimiento para las empresas al mismo tiempo que mayores  beneficios para la sociedad.

M. Luisa Blazquez

IESE Business School

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