Crecimiento o Austeridad: ¿Un dilema necesario? (2).

El acuerdo alcanzado en Bruselas para la reformulación de la Unión Europea y el fortalecimiento del euro (para evitar su hundimiento) ha traído, por el momento, los siguientes compromisos: http://www.elysee.fr/president/root/bank_objects/111207Lettre_adressee_a_M_Herman_Van_Rompuy.pdf

1.Acuerdo para lograr el equilibrio presupuestario (déficit cero) que se incorporara en las Constituciones o legislación equivalente (regla de oro) de modo que el déficit estructural anual podrá alcanzar como máximo el 0,5% del PIB.

2.Incorporación de sanciones para los países cuyo déficit sobrepase el 3% del PIB.

3.Creacción de un fondo permanente de rescate de la UE con una dotación inicial de 500.000 millones de euros y un Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y un fondo europeo de estabilidad financiera (FEEF) que será gestionado por el Banco Central Europeo.

4.Contribución de los países de la zona euro al FMI con 200.000 millones de euros para posibles prestamos bilaterales por si algún necesita ayuda.

Grecia, Portugal e Italia ya  han necesitado ayuda. La pregunta obligada con respuesta muy incierta es:  ¿España necesitara ayuda en los próximos meses?. 

Con objeto de contar con cierta dosis de autonomía económica y presupuestaria, España tendrá que hacer un esfuerzo muy relevante de reducción del déficit público y de priorización del gasto público. Ya han aparecido las primeras cifras. 36.000 millones de euros anuales que conllevan un ajuste inevitable.  

Hay que impulsar el crecimiento en la economía y conjugar competitividad y ajuste. Si como parece no hay alternativa al ajuste, será necesario una más eficiente administración del gasto, público y privado. Y habrá que recuperar el concepto de “gasto productivo”. Durante los últimos lustros hemos gastado lo que no teníamos y que habrá que devolver con el único criterio de más aeropuertos, más AVE, más autovías, más televisiones autonómicas, más indemnizaciones millonarias a directivos de instituciones financieras con recursos públicos…y es preciso ajustar los gastos a la renta disponible para evitar que los acreedores internacionales duden de nuestra capacidad de pago y eleven el coste de la financiación. Si es claro que hay que gastar menos y de recuperar niveles de austeridad y eficiencia para contribuir a conseguir la sostenibilidad de la deuda pública también parece evidente que no hay que hacerlo sin comprometer el crecimiento del empleo (objetivo prioritario) ni aumentar las desigualdades en la distribución de la renta disponible (objetivo también necesario para garantizar ciertos niveles de cohesión social y territorial).

En esta tarea, la reformulación del sector público y la reforma del sistema financiero para la circulación del crédito son también una prioridad inexcusable.        

Sobre la reforma del sector público hace unas fechas el Center for Public Leadership and Government (CPLG) de IESE Business School proponía un decalogo para la reforma del sector público http://www.iese.edu/Aplicaciones/News/print.asp?id=3165&lang=es. En ese camino,  podría ser una opción la creación  de un Departamento único de Administraciones Públicas y Hacienda con varios retos en los próximos años, entre otros: eliminación de duplicidades administrativas, fusión de empresas públicas, reconfiguración de algunos servicios públicos…e incluso podría ser necesario modernizar el Estado del Bienestar para garantizar sus sostenibilidad. No se trata solamente de introducir el copago en algunos servicios públicos sin más sino de garantizar su sostenibilidad manteniendo los umbrales de solidaridad entre generaciones y entre activos y pasivos pero abriendo el debate sobre la capacidad de pago de los ciudadanos que es obviamente diferente en función de su renta anual o sobre si el coste parcial de los servicios debe de mantenerse en los contribuyentes (via impuestos) o desplazarse en parte a los usuarios (via precios). 

En todo caso,la reforma del sector público (de sus estructuras y de sus servicios)  no se puede alumbrar sobre la base de que el mal se encuentre  localizado en las personas (en los funcionarios) sino que se halla vinculado a todo el sistema y lo fundamental, también, es conocer la manera en que los funcionarios y los ciudadanos viven o van a vivir los cambios que se proponen. 

En resumen, la austeridad es necesaria pero la excepcionalidad de la coyuntura obliga también a reservar partidas presupuestarias y estímulos económicos a la creación de empleos.     

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Crecimiento o Austeridad: ¿Un dilema necesario? (1).

En los últimos días asistimos a un pensamiento generalizado en todos los Gobiernos europeos sobre la necesidad de continuar y fortalecer las políticas de consolidación fiscal y de reducción del déficit público y de la deuda pública como paso previo y necesario para recuperar la senda del crecimiento económico. Alemania y Francia han marcado el camino para pasar de una Unión Económica y Monetaria (UEM) a una Unión por la Estabilidad y el Crecimiento (UEC) http://ec.europa.eu/news/eu_explained/111207_en.htm

En un reciente programa de IESE Business School, el profesor Javier Diaz Giménez señalaba como los retos económicos del entorno un crecimiento económico suficiente, sostenido y equilibrado, pleno empleo, banca solvente, precios estables y desigualdades aceptables. Además, lanzaba una pregunta al auditorio a modo de provocación: ¿Por qué tenemos que crecer?. Es obvio que el crecimiento económico tiene beneficios económicos y sociales aunque depende de numerosas variables el que se traduzca en un mayor o menor bienestar y calidad de vida y felicidad de los ciudadanos. Stiglit, Sen y Fitoussi, por un encargo de Sarkoky, emitieron hace poco tiempo un informe sobre la superación del PIB como indicador de medición del crecimiento y la relevancia de otros indicadores sociales y medioambientales e incorporaron una lista de 12 recomendaciones www.stiglitz-sen-fitoussi.fr

El crecimiento debe de traer empleo, mayores niveles de renta, mayor consumo, más oportunidades, una mejor redistribución de la riqueza, más cohesión social y territorial y si además se crece de un modo respetuoso con el medio ambiente (bioeconomía) e integrando a colectivos vulnerables será un crecimiento sostenible, inteligente e integrador. El crecimiento debe frenar el aumento de desigualdades que se ha disparado en esta crisis económica. Vivimos la era de la desigualdad y una brecha creciente entre los ricos y los pobres y la OCDE ya señala que en España, el 10% mejor situado gana 12 veces más que el peor pagado y que el 21% de los hogares españoles está por debajo del umbral de la pobreza http://www.oecd.org/document/51/0,3746,en_2649_33933_49147827_1_1_1_1,00.html

El crecimiento económico tiene mucho que ver las políticas económicas y fiscales y hoy coexiste el modelo europeo de contención del déficit público (y que por tanto detrae del sector privado fondos públicos de estimulo de la economía) y el modelo americano que apuesta por políticas keynesianas de estimulo público de la economía. En ese contexto, los Gobiernos afrontan un dilema que quizás no es tal o, si acaso, está plagado de muchos matices: ¿crecimiento o austeridad? y se relaciona no sólo con el nivel de sector publico que queremos o que podemos permitirnos sino también con el nivel de servicios públicos gratuitos que deseamos mantener  o que podemos permitirnos.

Quizás no sea estrictamente un dilema. Puede que para crecer y hacerlo de manera sostenible y, también, a largo plazo sea necesario una fuerte recomposición de los ingresos y gastos del Estado que no olvidemos en España maneja cada año 490.000 millones de euros en los presupuestos generales. Los servicios de defensa, seguridad, sanidad, educación, protección y asistencia social son en buena parte públicos y gratuitos y ese modelo tradicional de su gestión con prestación gratuita e ilimitada y con un monopolio público en su prestación ya empieza a cuestionarse con la apertura de proveedores privados y  de competencia entre el sector público y el sector privado en algunos servicios. Incluso ya se ha iniciado el debate sobre un posible copago por servicios públicos que tradicionalmente han sido gratuitos (los ciudadanos en muchas Comunidades Autónomas ya reciben las facturas de los servicios sanitarios que se prestan con cuantificación económica aunque por el momento no se les solicite participación en su abono). El Estado del Bienestar como bien se exponía en una reciente Conferencia Europea en Bruselas de los pasados 5 y 6 de diciembre  http://ec.europa.eu/social/main.jsp?langId=es&eventsId=357&furtherEvents=yes&catId=88 va a tener que reformularse sobre todo ante las presiones económicas internas que tienen los Gobiernos con una disminución de la recaudación y una necesidad de reducción del endeudamiento.

En esta encrucijada, España cuenta con un déficit publico en 2010 del 9,3% del PIB (hay que recordar que Reino Unido cuenta con un 10,3%, Grecia con un 10,4% e Irlanda con un 32,45%) y con una deuda pública del 60,1% del PIB (y muchos otros países tienen ratios superiores como Alemania con 83,2%, Bélgica 96,2% o Italia con 119%). Los datos estimados de 2011 para España arrojan una mejora del déficit público que se coloca en el 6,6% del PIB (todavía alejado de la cifra del 3% del PIB exigido por las instituciones comunitarias) pero un empeoramiento de la deuda pública que asciende al 69,6 % del PIB.  El problema de la deuda y el déficit publico en España parece crónico (en su solución se ha avanzado poco en los últimos años) teniendo en cuenta, además, la situación de duplicidades administrativas y el escaso control del gasto de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos y, sobre todo, agravado con el desequilibrio del paro que  alcanza ya el 21,5% (no se llegaba a una tasa tan elevada desde el cuarto trimestre de 1996) y que es claramente una rémora para el crecimiento y también para las cuentas públicas (el gasto anual en desempleo en 2011 se acerca a 34.000 millones de euros anuales). El número total de parados según datos de la EPA del tercer trimestre de 2011 alcanza los 4.978.300 y la cifra ha aumentado en los últimos 12 meses en 403.600 personas y los jóvenes padecen una tasa de desempleo del 45%.

Con estos antecedentes y si parece obligado por exigencias europeas España tenga que reducir el déficit público para que no sobrepase el 3% del PIB se va a hacer necesario reducir el gasto público en más de 36.000 millones de euros. ¿Dónde recortar? ¿Cómo reducir el gasto público sin comprometer el crecimiento?. Será necesario una vigorosa y difícil reducción de partidas presupuestarias y un esfuerzo de comunicación para que lo pueda entender la ciudadanía. Pero sobre todo, también, mantener ciertos estímulos públicos a las PYME y a los emprendedores para no frenar el crecimiento y las nuevas oportunidades de creación de empleos. ¿Será posible crecer en un escenario de austeridad presupuestaria o volveremos a la recesión en 2012?.   

Luisa Blazquez, experta en competitividad

La aportación más innovadora del libro: la relación entre la responsabilidad social y la competitividad

Competitividad e innovación son dos conceptos que están claramente unidos, siendo la innovación uno de los principales drivers de la competitividad, no sólo de forma directa, sino a través de su influencia en muchos otros factores, como el capital humano, la preparación tecnológica o la sofisticación de los mercados.  Esta relación se pone de manifiesto en índices internacionales de competitividad como el Competitiveness Yearbook, del IMD o el Informe de Competitividad Global, en cuya elaboración colabora nuestro centro con el Foro Económico Mundial.

Si bien es habitual  tratar conjuntamente los conceptos de competitividad e innovación, no lo es tanto el relacionar la responsabilidad social con la competitividad, algo que el libro hace y que me parece muy acertado,  sobre todo en un momento de crisis como el actual, que ha sido en parte una crisis de valores.  Esta relación, además de deseable, es necesaria. No olvidemos que la  competitividad  nacional  es un concepto que hay que considerar a medio y largo plazo, como determinante del potencial de crecimiento de un país y por tanto, los modelos de innovación que la impulsan han de ser sostenibles, tal y como propone el libro, y consecuentemente, íntimamente  ligados a la responsabilidad social.

Mª Luisa Blazquez

International Center for Competitiveness

IESE Business School

Somos pobres

Dice hoy el profesor Argandoña en su magnífico blo (http://blog.iese.edu/antonioargandona/) que somos más pobres. Aprovechando mi confianza con el profesor, me permito copiar aqui parte de su post (pero recomiendo vivamente su lectura completa):
  1. Somos más pobres. El valor de nuestra riqueza inmobiliaria se ha reducido considerablemente. También el valor de nuestra riqueza financiera se ha recortado. Y el de nuestro capital humano, porque no seremos capaces de seguir aumentando nuestros ingresos laborales futures, aunque solo sea porque tenemos un 21% de nuestros trabajadores potenciales en paro, y no volverán  a encontrar empleo en el corto plazo. Y hemos destruido muchas empresas. Vaya, un verdadero terremoto con tsunami e incendio incluido.
  2. Hemos perdido nivel de vida. Desde la crisis, nuestro producto interior bruto ha caído y no ha vuelto a recuperarse al nivel en que estaba, digamos, en 2007.
  3. Hemos perdido capacidad de crecimiento. Si nuestro capital productivo (físico y humano) es menor, no podremos crecer como hasta ahora. Con suerte, conseguiremos una tasa de crecimiento del 1,5% o poco más, pero dentro de unos años.

Si, claramente, somos mucho más pobres. Debemos empezar a haceros a la idea de esto. Como país y como individuos, cada uno en su nivel, debemos salir del sueño de la prosperidad, no para desesperarnos, sino para decidirnos de una vez a trabajar juntos, codo con codo, para salir adelante. Dice JuanmaCruz en un comentario en este mismo blog que habrá que buscar la creación de empleo, pero de empleo sostenible, no del que se destruye con la misma facilidad con que se crea. Y tiene mucha razón. Crear empleo es sin duda una de las prioridades para salir de esta miseria, pero constryamos sobre bases sostenibles, no hipotequemos el futuro.

Necesitamos bases sólidas sobre las que asentar el crecimiento del futuro, la sociedad del futuro. Tras este tsunami del que habla Argandoña, está todo por reconstruir, pero si mantenemos una cultura de lo inmediato y del cortoplacismo, volveremos a la casilla de salida.  Por tanto, tratemos de achicar agua al tiempo que miramos al horizonte y recomponemos el rumbo. No es fácil. Pero el futuro no es una alternativa, es un imperativo. Ahora, más que nunca, sostenibilidad, innovación, empleo y responsabilidad.

 

 

 

¿Son las empresas más innovadoras también las más sostenibles?

Ranking internacional de empresas innovadoras

Ranking internacional de empresas más sostenibles 

Campos de Castilla. Imagen cedida por Urdaci Comunicacion

El análisis del ranking de Business Week de 2010 de empresas más innovadoras muestra los siguientes resultados.

  1.  De las 25 empresas más innovadoras a nivel mundial,13 son de EE.UU, 4 de Japón ,2 de India y 2 de Alemania lo que también visibiliza la importancia creciente en innovación de las empresas asiáticas que colocan hasta 7 compañías en el Top 25.
  2. Por tipología de innovación, APPLE lidera la innovación de producto junto con HONDA, NINTENDO y RESEARCH IN MOTION, mientras que GOOGLE se mantiene en un lugar más discreto respecto de la innovación en la satisfacción al cliente a distancia de las líderes como WALT DISNEY, MACDONALDS o AMAZON. Empresas como WALMART o TOYOTA lideran la innovación de proceso y la empresa India RELIANCE INDUSTRIES la de modelo de negocio.
  3. En 2009 tres grupos españoles entran, por primera vez, en el listado de las cincuenta firmas más innovadoras elaborado por Business Week: TELEFÓNICA (28), IBERDROLA (39) y BANCO SANTANDER(42).

La aparición de las tres compañías es un hito y sitúa a España al nivel de Alemania, con tres firmas en el ranking de innovación (DAIMLER, BMW y VOLKSWAGEN) y Gran Bretaña (VODAFONE, VIRGIN y HSBC); y por delante de Italia (FIAT), y otros países del entorno que, como Francia, no tienen ninguna compañía en el ranking.

No obstante, sólo 21 empresas españolas, encabezadas por TELEFÓNICA, figuran en el ranking europeo de las 1.000 compañías que más invierten en investigación y desarrollo. Sin embargo, su contribución se limita únicamente al 1,1% de la inversión privada total en I+D de la UE, según la clasificación publicada en 2009 por la Comisión Europea. (Investment Scoreboard 2009.

4. MICROSOFT es la organización que más invierte en I+D con 5.580 millones de euros, -seguida de GENERAL MOTORS y PFIZER-, y en Europa NOKIA es la firma que más invierte con 5.280 millones de euros.

El análisis del ranking del Índice Dow Jones Sustainability muestra, por su parte, los siguientes hallazgos.

Las compañías que a nivel mundial están mejor posicionadas y valoradas de acuerdo a criterios de sostenibilidad, según el índice de Dow Jones Sustainability son TELEFÓNICA, NOKIA, AIR FRANCE-KLM, BMW, ROCHE, UNILEVER, PHILIPS ELECTRONICS, PEARSON y ENERGÍAS DE PORTUGAL que lideran el ranking de algunos de los 19 supersectores de los 57 sectores industriales identificados por SAM Sustaintability Investing.

El análisis cruzado en los rankings internacionales de innovación (Business Week) y responsabilidad social (Dow Jones Sustainability) muestra que la innovación no conduce a una mejor valoración en los rankings de RSE. Las empresas destacadas en innovación pertenecen a sectores de nuevas tecnologías, automoción, industria de ocio e imagen. Las empresas líderes en RSE pertenecen a sectores de telecomunicaciones o financiero. Por tanto, la dimensión sectorial en los rankings de innovación y RSE no necesariamente coinciden, aunque la tendencia debe ser hacia la convergencia, a pesar de que el proceso de maduración y su traslado a índices sea aún lento.

¿Crees que en el futuro la innovación será sostenible o no será?

Los cuatro fundamentos para desarrollar la innovación en la empresa

Viñedo. Imagen cedida por Urdaci Comunicacion

Las empresas no son árboles. No crecen siempre hacia arriba. En todo caso, resulta indiscutible que en ese crecimiento casi siempre importa la innovación como agente de cambio necesario en las empresas para sobrevivir, competir y crecer.

Es más: puede que una empresa acabe empujada al dilema: ¿Innovar o morir?. La innovación se ha convertido para muchas organizaciones no en una opción voluntaria sino en una necesidad. Esa tendencia se ha visualizado como el imperativo de la innovación.

El vínculo de la innovación con la competitividad algunos foros internacionales (World Economic Forum) la cifran en un 30% lo que puede esgrimirse tanto para un país (dimensión macroeconómica) como en relación a las ventas de una empresa muy probablemente ligado a su proceso de internacionalización (dimensión microeconómica). Todo dependerá del cómo una empresa innove, de su estrategia, de sus recursos y procesos, de la eficacia y eficiencia de la innovación, de la rentabilidad económica y social y, también, en último término de cómo influye la innovación en su beneficio económico y su aceptación social en la sociedad con un enfoque a largo plazo.

Como avanza un reciente estudio publicado por ISEi europe que lleva por título: Innovación y Responsabilidad Social: Tandem de la competitividad, los cuatro fundamentos para desarrollar la innovación en la empresa son:

1.Elaborar una estrategia de innovación;

2.Facilitar los recursos y desarrollar los procesos para innovar y hacerlo con base a la innovación abierta que se abre a multiples agentes en un escenario en el que el mundo entero es proveedor y potencial cliente al mismo tiempo (en otras palabras, organizarse para innovar);

3.Impulsar el aprendizaje multidireccional (innovación abierta) y

4. Vincular la innovación con resultados económicos y aceptación social especialmente en este último caso si se pretende que la innovación sea también sostenible.

En dicho estudio, se señala que no toda innovación es sostenible y que habrá que analizar el test de sostenibilidad de cada innovación caso por caso. Hay modelos de innovaciones emergentes como la innovación social o la innovación en la base de la pirámide que apuestan porque las empresas no solo creen valor hacia dentro (los accionistas e inversores) sino hacia fuera creado riqueza líquida para los distintos grupos de interés y satisfaciendo los retos sociales -cambio climatico, salud y bienestar, cohesión social, prosperidad global etc.-. Por el contrario, toda empresa que cuenta con una estrategia de sostenibilidad ya será, por ello, innovadora.

Para más información del estudio, pulsa aquí.

¿Crees que la innovación puede ser un antidoto para el desempleo?

La nueva estrategia de responsabilidad social de las empresas y de sostenibilidad 2011-2014 de la Comisión Europea

La Comisión Europea ha lanzado en fecha 25.10.2011 su nueva estrategia de responsabilidad social de las empresas que simplifica enormemente el concepto de RSE y lo conecta con la responsabilidad de las empresas ante los impactos que  generan sus actuaciones ante la sociedad. La estrategia de la Comisión Europea sobre la RSE enfatiza en la compatibilidad de la creación de valor para los accionistas con la creación de riqueza para otros grupos de interés incluida la sociedad. Además, se ha planificado un programa de acción con distintas áreas, entre otras, la compra pública responsable, el consumo responsable, la inversión socialmente responsable o los derechos humanos.

La Comisión Europea mantiene la apuesta por la voluntariedad de la RSE pero da un paso más con el impulso  los procesos de auto y co-regulación de modo que se puedan activar códigos de buenas prácticas de RSE en distintos sectores.

La nueva estrategia comunitaria vincula la RSE de las empresas con el proceso de creación y mantenimiento de empleo y prevención de su destrucción y se asocia al crecimiento inclusivo, integrador e inteligente ya lanzado con la estrategia de la Comisión Europea 2020. De particular importancia son los vínculos de esta estrategia de RSE con la iniciativa de Innovación Social lanzada en marzo de 2011 y que pone el foco en el sector de la economía social (más de 14 millones de empleos europeos) y en el sector de ONGs (más de 40 millones de empleos europeos) y con la iniciativa SBI (“Social Business Initiative”) que incentiva la aplicación de condiciones de trabajo en las cadenas de suministro.

La estrategia reconoce el avance pese a la crisis económica de la RSE en el mundo empresarial y se apoya en datos estadísticos con el incremento del número de empresas que han suscrito el Pacto Mundial de Naciones Unidas (que aumenta desde 600 en 2006 a 1900 en 2011), el numero de organizaciones que han accedido al sistema EMAS (que aumenta de 3300 en 2006 a 4600 en 2011),  la ampliación de la red de empresas que han suscrito la iniciativa SBI (que aumenta de 69 en 2007 a 700 en 2011) o en el número de empresas que publican informes de sostenibilidad según GRI (que también asciende de 270 en 2006 a 850 en 2011).

A pesar de estos progresos, algunas multinacionales europeas han sido acusadas en los últimos años de incumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos en los países de operación y solo 15 de los 27 países han desarrollados políticas nacionales sobre derechos humanos de aplicación a las empresas en las relaciones comerciales con países terceros. Además, el vinculo entre responsabilidad social y empleo no parece que haya sido especialmente notorio en muchos de los procesos de reestructuración empresarial que han acontecido en Europa en los últimos meses.

¿Crees acertada la nueva estrategia europea de responsabilidad social de las empresas?