¿Cómo activar la formación para el empleo y la incorporación de los jóvenes al mercado laboral?

En fechas recientes, el Gobierno ha aprobado el Real Decreto Ley  de 26 de agosto de 2011 de medidas urgentes para la promoción del empleo de los jóvenes y el fomento de la estabilidad en el empleo. El mercado laboral en España continúa en caída libre. En octubre de 2011, el número de parados roza los cinco millones y alcanza la cifra de 4.978.300 personas sin empleo, tras aumentar el número de desempleados en 144.700 personas, situando la tasa de paro en e. 21,52% y es la tasa de paro según la encuesta de población activa (EPA) más elevada desde el cuarto trimestre de 1996 cuando alcanzó el 21,60% .

El desempleo juvenil en España alcanza cotas altísimas del 43% más del doble de la media comunitaria que  es  del 20% y muy alejado de países con los mejores umbrales de paro juvenil –Holanda (7%), Austria (7%), Alemania (8%)-. Los contratos formativos (que tienen como target los jóvenes) en España no paran de descender y han descendido desde un numero de 125.000 contratos anuales en 2002 a apenas 42.000 en datos anualizados de 2010. La reforma rompe la barrera de la edad (antes de 16 a 24 años) y lo abre –como excepción a la regla general- a jóvenes mayores de 25 menores de 30 hasta 31.12.2013 si carecen de cualificación profesional; además se amplía la duración que ahora puede ser máxima de 2 años y mínima de 1 año pero ampliable en 12 meses más si se cumplan algunos requisitos legales y vincula el contrato nuevo de aprendizaje a la realización de formación impartida por un centro formativo de la red a que se refiere la Disposición Adicional 5ª de la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio.

El Descenso. Imagen cedida por Urdaci Comunicacion

La cualificación profesional adquirida será acreditable por lo que los jóvenes que reciban formación recibirán su certificado de profesionalidad. La nueva  normativa señala que el trabajo efectivo deberá ser compatible con el tiempo dedicado a actividades formativas pero no podrá ser superior al 75% por ciento de la jornada máxima prevista en el convenio colectivo o en su defecto a la jornada máxima legal (antes se fijaba un mínimo para el tiempo dedicado a formación que no podía ser inferior al 15%) y la retribución se fijara en proporción al tiempo trabajado aunque  no podrá ser inferior al SMI en proporción al tiempo trabajado (antes se garantizaba al menos durante el segundo año, el SMI al margen del tiempo dedicado a la formación). Además en empresas de menos de 250 trabajadores se regula una reducción del 100 por ciento de las cotizaciones sociales y si el número es superior a esa cifra la reducción será de solo el 75 por ciento aunque se vinculan las bonificaciones al incremento del empleo fijo en la empresa.

En resumen, los jóvenes podrán cobrar menos, trabajar menos, certificar su formación profesional (lo que es positivo para acreditar el incremento de su empleabilidad) y las empresas podrán financiar con cargo a las bonificaciones sus cotizaciones sociales por los nuevos empleos creados para los jóvenes.

La reforma va en la dirección adecuada aunque quizás es tímida y en todo caso llega tarde. Son mucho más avanzadas las estrategias y alternativas que ha elaborado elogos en su estudio titulado “Estrategias y alternativas de la formación profesional para el empleo y la incorporación de los jóvenes a la vida laboral”  que desagrega en 6 propuestas de acción en el ámbito educativo y 16 propuestas de acción en el ámbito laboral.  El estudio recoge también cuatro casos de éxito en políticas de inclusión laboral de jóvenes del Institut Bonanova de Barcelona, de la casa de oficios de Fuenlabrada, de la empres de de inserción El Cerezo de Alicante y de la Fundación TRINIJOVE de  Barcelona. Necesitamos estudios de ese alcance para tratar de iluminar el camino para aumentar la empleabilidad de nuestros jóvenes.

¿Crees que  el desempleo juvenil tiene solución en España? 

Anuncios