Crecimiento o Austeridad: ¿Un dilema necesario? (1).

En los últimos días asistimos a un pensamiento generalizado en todos los Gobiernos europeos sobre la necesidad de continuar y fortalecer las políticas de consolidación fiscal y de reducción del déficit público y de la deuda pública como paso previo y necesario para recuperar la senda del crecimiento económico. Alemania y Francia han marcado el camino para pasar de una Unión Económica y Monetaria (UEM) a una Unión por la Estabilidad y el Crecimiento (UEC) http://ec.europa.eu/news/eu_explained/111207_en.htm

En un reciente programa de IESE Business School, el profesor Javier Diaz Giménez señalaba como los retos económicos del entorno un crecimiento económico suficiente, sostenido y equilibrado, pleno empleo, banca solvente, precios estables y desigualdades aceptables. Además, lanzaba una pregunta al auditorio a modo de provocación: ¿Por qué tenemos que crecer?. Es obvio que el crecimiento económico tiene beneficios económicos y sociales aunque depende de numerosas variables el que se traduzca en un mayor o menor bienestar y calidad de vida y felicidad de los ciudadanos. Stiglit, Sen y Fitoussi, por un encargo de Sarkoky, emitieron hace poco tiempo un informe sobre la superación del PIB como indicador de medición del crecimiento y la relevancia de otros indicadores sociales y medioambientales e incorporaron una lista de 12 recomendaciones www.stiglitz-sen-fitoussi.fr

El crecimiento debe de traer empleo, mayores niveles de renta, mayor consumo, más oportunidades, una mejor redistribución de la riqueza, más cohesión social y territorial y si además se crece de un modo respetuoso con el medio ambiente (bioeconomía) e integrando a colectivos vulnerables será un crecimiento sostenible, inteligente e integrador. El crecimiento debe frenar el aumento de desigualdades que se ha disparado en esta crisis económica. Vivimos la era de la desigualdad y una brecha creciente entre los ricos y los pobres y la OCDE ya señala que en España, el 10% mejor situado gana 12 veces más que el peor pagado y que el 21% de los hogares españoles está por debajo del umbral de la pobreza http://www.oecd.org/document/51/0,3746,en_2649_33933_49147827_1_1_1_1,00.html

El crecimiento económico tiene mucho que ver las políticas económicas y fiscales y hoy coexiste el modelo europeo de contención del déficit público (y que por tanto detrae del sector privado fondos públicos de estimulo de la economía) y el modelo americano que apuesta por políticas keynesianas de estimulo público de la economía. En ese contexto, los Gobiernos afrontan un dilema que quizás no es tal o, si acaso, está plagado de muchos matices: ¿crecimiento o austeridad? y se relaciona no sólo con el nivel de sector publico que queremos o que podemos permitirnos sino también con el nivel de servicios públicos gratuitos que deseamos mantener  o que podemos permitirnos.

Quizás no sea estrictamente un dilema. Puede que para crecer y hacerlo de manera sostenible y, también, a largo plazo sea necesario una fuerte recomposición de los ingresos y gastos del Estado que no olvidemos en España maneja cada año 490.000 millones de euros en los presupuestos generales. Los servicios de defensa, seguridad, sanidad, educación, protección y asistencia social son en buena parte públicos y gratuitos y ese modelo tradicional de su gestión con prestación gratuita e ilimitada y con un monopolio público en su prestación ya empieza a cuestionarse con la apertura de proveedores privados y  de competencia entre el sector público y el sector privado en algunos servicios. Incluso ya se ha iniciado el debate sobre un posible copago por servicios públicos que tradicionalmente han sido gratuitos (los ciudadanos en muchas Comunidades Autónomas ya reciben las facturas de los servicios sanitarios que se prestan con cuantificación económica aunque por el momento no se les solicite participación en su abono). El Estado del Bienestar como bien se exponía en una reciente Conferencia Europea en Bruselas de los pasados 5 y 6 de diciembre  http://ec.europa.eu/social/main.jsp?langId=es&eventsId=357&furtherEvents=yes&catId=88 va a tener que reformularse sobre todo ante las presiones económicas internas que tienen los Gobiernos con una disminución de la recaudación y una necesidad de reducción del endeudamiento.

En esta encrucijada, España cuenta con un déficit publico en 2010 del 9,3% del PIB (hay que recordar que Reino Unido cuenta con un 10,3%, Grecia con un 10,4% e Irlanda con un 32,45%) y con una deuda pública del 60,1% del PIB (y muchos otros países tienen ratios superiores como Alemania con 83,2%, Bélgica 96,2% o Italia con 119%). Los datos estimados de 2011 para España arrojan una mejora del déficit público que se coloca en el 6,6% del PIB (todavía alejado de la cifra del 3% del PIB exigido por las instituciones comunitarias) pero un empeoramiento de la deuda pública que asciende al 69,6 % del PIB.  El problema de la deuda y el déficit publico en España parece crónico (en su solución se ha avanzado poco en los últimos años) teniendo en cuenta, además, la situación de duplicidades administrativas y el escaso control del gasto de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos y, sobre todo, agravado con el desequilibrio del paro que  alcanza ya el 21,5% (no se llegaba a una tasa tan elevada desde el cuarto trimestre de 1996) y que es claramente una rémora para el crecimiento y también para las cuentas públicas (el gasto anual en desempleo en 2011 se acerca a 34.000 millones de euros anuales). El número total de parados según datos de la EPA del tercer trimestre de 2011 alcanza los 4.978.300 y la cifra ha aumentado en los últimos 12 meses en 403.600 personas y los jóvenes padecen una tasa de desempleo del 45%.

Con estos antecedentes y si parece obligado por exigencias europeas España tenga que reducir el déficit público para que no sobrepase el 3% del PIB se va a hacer necesario reducir el gasto público en más de 36.000 millones de euros. ¿Dónde recortar? ¿Cómo reducir el gasto público sin comprometer el crecimiento?. Será necesario una vigorosa y difícil reducción de partidas presupuestarias y un esfuerzo de comunicación para que lo pueda entender la ciudadanía. Pero sobre todo, también, mantener ciertos estímulos públicos a las PYME y a los emprendedores para no frenar el crecimiento y las nuevas oportunidades de creación de empleos. ¿Será posible crecer en un escenario de austeridad presupuestaria o volveremos a la recesión en 2012?.   

Open Services Innovation.Los servicios: la próxima frontera de la innovación

Henry Chesbrough, Director Ejecutivo del Center for Open Innovation de la Haas School of Business de California en Berkeley ha publicado su último libro “Open Services Innovation” (http://www.innovationmanagement.se/2011/01/27/open-services-innovation-by-henry-chesbrough/) dónde señala que ya es hora de traspasar los límites de la innovación centrada en el producto y aprovechar la innovación de los servicios como un nuevo enfoque para hacer negocios y superar  lo que él denomina la “trama de las commodities”. En efecto, el ciclo de los productos es cada vez más corto y está cada vez más limitado, de un lado, por el creciente flujo de información y conocimiento facilitado por la tecnología y, de otro, por la creciente demanda de los clientes de productos y servicios adaptados y hechos a medida para satisfacer mejor sus necesidades. Innovar en los servicios es el camino para escapar de esta trampa y constituye una solución para la necesidad de crecimiento y proporciona a las empresas una ventaja competitiva.

Vivimos en tiempos de gran incertidumbre económica por la vulnerabilidad de los países al poder de los mercados financieros.Las economías occidentales en Europa  están impulsando cambios en las políticas fiscales y en las reglas de contención del déficit público para buscar el crecimiento a escala macroeconómica y recuperar la confianza. Es cierto que Europa no camina unida (recientemente ya Reino Unido se ha autoexcluido para preservar su soberanía y los intereses financieros de la City) pero los países que se han sumado a la reformulación de la política económica en Europa con nuevos instrumentos y mecanismos de coordinación y de rescate pero también con cesiones importantes de soberanía buscan preservar el euro y avanzar en la sostenibilidad de la deuda como paso previo para recuperar la senda del crecimiento económico. Sin embargo este esfuerzo a nivel de país no es suficiente. Es necesario redescubrir el crecimiento a escala microeconómica, dentro de empresas en sectores específicos. Las políticas macroeconómicas ayudan a crear las condiciones para que se produzca el crecimiento pero son las empresas las que corren los riesgos, efectúan inversiones y recogen los resultados que causa la innovación.

Chesbrough propone que las empresas cambien la forma en la que enfocan la innovación y el crecimiento. Las empresas deben pensar en sus negocios desde la perspectiva del servicio para descubrir nuevas maneras de generar un crecimiento rentable y sostenible. Los servicios ya han sido el vehículo de crecimiento de las economías avanzadas. Ese es el caso de España y del resto de los países de la OCDE dónde los servicios constituyen el 60% del PIB. El crecimiento futuro  vendrá de la mano de los servicios.

Según Chesbrough existen cuatro ideas fundamentales para crear el marco apropiado para la innovación abierta en los servicios en las empresas: 1. Pensar en la empresa como una empresa de servicios lo que obligará a las empresas a cambiar la forma de organizarse y a optar por unidades dedicadas a los clientes que estén unidas a procesos de servidor estandarizados; 2.Los innovadores deben cocrear con los clientes que ya no son consumidores pasivos y deben implicarse en el proceso de innovación; 3.La innovación abierta acelera y profundiza la innovación en los servicios y debe permitir ayudar a convertir un negocio en una plataforma sobre la que otros construyan con una mayor participación de individuos y empresas en el mercado (incluidas las PYME); y 4.La innovación en los servicios transforma los modelos empresariales para adaptarse a nuevos canales de distribución y a los cambios en las cadenas de valor. La innovación en los servicios es una manera clara de hacer crecer un negocio para las empresas y enfrentar la “comoditización” de los productos.

El management empresarial muestra ejemplos de éxito en que la transformación de productos en plataformas que incorporan innovaciones internas y externas ha generado crecimiento y éxito en el mercado. Por ejemplo, APPLE cuando lanzó el Iphone no solo ha creado una conexión emocional con los clientes sino que se ha convertido en una plataforma en la que más de 100.000 personas y empresas han creado aplicaciones que funcionan con el Iphone y se han descargado más de 2000 millones de aplicaciones en todo el mundo. GENERAL ELECTRIC que es el líder mundial en la fabricación de  motores de avión no solo vende motores sino horas de vuelo, esto es, no solo coloca en el mercado productos sino plataformas de servicios ya que vende motores a un precio de varios miles de dólares por hora operativa y el cliente paga solo cuando el avión está volando y, además, la compañía ofrece servicios de mantenimiento, recambios y financiación con lo que logra economías de diversificación desarrollando el servicio de sus clientes y elaborando en ese proceso sofisticados algoritmos que predicen probables fuentes de fallos futuros en los motores. MTV se ha reinventado recientemente al superar una primera etapa de oferta de producto standarizado de emisión de videos musicales o de realización de reality shows y afrontar una nueva dimensión con la co-creación de contenidos con sus clientes de modo que los anunciantes ahora comparten riesgos y beneficios y son parte del contenido de la programación.

APPLE, GENERAL ELECTRIC y MTV son ejemplos de éxito de innovación abierta en los servicios (el producto se está convirtiendo simplemente en una manera de captar clientes que reciben posteriormente servicios conectados). En este modelo de innovación emergente la colaboración es crítica para construir plataformas y en el que ya no basta con atender las necesidades de los clientes de comprar productos. Los clientes también demandan los servicios que rodean a estos productos y quieren experiencias y no solo objetos. Esa innovación además de ser abierta está cada vez más globalizada y las empresas ya establecen sus departamentos de I+D en varios países no solo por el deseo de acceder a nuevos mercados sino también para aprovechar el talento local; se están creando productos y se ofrecen servicios nuevos en economías emergentes y se están exportando a economías más avanzadas en lo que ya se ha denominado la “innovación inversa”.

Volveremos a la innovación abierta en los servicios y a la innovación inversa en próximos posts porque es un camino nuevo a emprender para crecer y competir y necesario para  las empresas españolas y para la contribución de las actividades de servicios a la creación de empleos. ISEI EUROPE recomienda este link para seguir novedades sobre la innovación abierta y su aplicación práctica en las empresas: http://www.openinnovation.net