¿Crean empleo las reformas laborales?

¿Por qué tenemos el doble paro en España frente a Europa?

El mercado laboral en España en 2011 es ineficiente. Y lo era también en los años más recientes. El reciente informe de World Economic Forum “The Global Competitiviness” 2011-2012 sitúa a España en el indicador de eficiencia del mercado laboral en la posición 119!!! (en relación a un total de 142 países). Esos niveles de ineficiente no siempre fueron así. Una de las respuestas se puede obtener porque el mercado laboral español es procíclico y cuenta con la fortaleza de crear mucho empleo en ciclos de expansión económica y la debilidad de destruir mucho empleo en ciclos de recesión económica.

Imagen cedida por Urdaci Comunicacion

En 2011, España es la primera en tasa de paro (21,52%) (2011 Tercer Trimestre). Somos los primeros en tasa de temporalidad (25%). Somos los primeros en economía sumergida (algunas fuentes no oficiales la estiman en torno a 2,5 millones de empleo y a un 21% del PIB). Tenemos un elevado y crónico paro estructural (hay 1,5 millones de demandantes de empleo durante más de 24 meses). Y además, el mercado laboral está tremendamente dualizado: antes la dualidad más visible era entre indefinidos y temporales, ahora la dualidad gira a una alternativa peor entre desempleados y trabajadores (sean o no precarios). La teoría del ajuste del mercado laboral en España reproduce también la dualidad entre “insiders” –trabajadores con alta protección laboral con contratos indefinidos y alta antigüedad- y “outsiders” o trabajadores a la intemperie –trabajadores desempleados o temporales que a vencimiento de sus contratos tienen todas las papeletas para llegar al paro-.

El mercado laboral en España no es sostenible: no crea empleo, al menos suficiente para compensar el auge de la población activa, genera paro, tiene un alto nivel de empleo no cualificado, tiene una presencia baja en conocimiento y tecnología, es dual y su funcionamiento es irracional porque es deudor de la ausencia de demanda (o reducción según sectores) y sobre todo del limitado acceso al crédito lo que está segando vidas laborales desde hace tres años.

En ese contexto, se está produciendo una “borrachera de reformas laborales” (llevamos además de la central de 2010 seis recientes en 2011 –políticas activas, negociación colectiva, seguridad social, contrato de aprendizaje, procedimiento de regulaciones de empleo y economía sumergida- pero no se trasladan al mercado de trabajo. ¿Por qué? Las razones como saben bien los laboralistas están en que las reformas no crean empleo y si la economía se para….

¿Crees que la situación actual del mercado laboral en España tiene una salida? ¿Se necesitan nuevas reformas laborales en 2012?

¿Cómo activar la formación para el empleo y la incorporación de los jóvenes al mercado laboral?

En fechas recientes, el Gobierno ha aprobado el Real Decreto Ley  de 26 de agosto de 2011 de medidas urgentes para la promoción del empleo de los jóvenes y el fomento de la estabilidad en el empleo. El mercado laboral en España continúa en caída libre. En octubre de 2011, el número de parados roza los cinco millones y alcanza la cifra de 4.978.300 personas sin empleo, tras aumentar el número de desempleados en 144.700 personas, situando la tasa de paro en e. 21,52% y es la tasa de paro según la encuesta de población activa (EPA) más elevada desde el cuarto trimestre de 1996 cuando alcanzó el 21,60% .

El desempleo juvenil en España alcanza cotas altísimas del 43% más del doble de la media comunitaria que  es  del 20% y muy alejado de países con los mejores umbrales de paro juvenil –Holanda (7%), Austria (7%), Alemania (8%)-. Los contratos formativos (que tienen como target los jóvenes) en España no paran de descender y han descendido desde un numero de 125.000 contratos anuales en 2002 a apenas 42.000 en datos anualizados de 2010. La reforma rompe la barrera de la edad (antes de 16 a 24 años) y lo abre –como excepción a la regla general- a jóvenes mayores de 25 menores de 30 hasta 31.12.2013 si carecen de cualificación profesional; además se amplía la duración que ahora puede ser máxima de 2 años y mínima de 1 año pero ampliable en 12 meses más si se cumplan algunos requisitos legales y vincula el contrato nuevo de aprendizaje a la realización de formación impartida por un centro formativo de la red a que se refiere la Disposición Adicional 5ª de la Ley Orgánica 5/2002, de 19 de junio.

El Descenso. Imagen cedida por Urdaci Comunicacion

La cualificación profesional adquirida será acreditable por lo que los jóvenes que reciban formación recibirán su certificado de profesionalidad. La nueva  normativa señala que el trabajo efectivo deberá ser compatible con el tiempo dedicado a actividades formativas pero no podrá ser superior al 75% por ciento de la jornada máxima prevista en el convenio colectivo o en su defecto a la jornada máxima legal (antes se fijaba un mínimo para el tiempo dedicado a formación que no podía ser inferior al 15%) y la retribución se fijara en proporción al tiempo trabajado aunque  no podrá ser inferior al SMI en proporción al tiempo trabajado (antes se garantizaba al menos durante el segundo año, el SMI al margen del tiempo dedicado a la formación). Además en empresas de menos de 250 trabajadores se regula una reducción del 100 por ciento de las cotizaciones sociales y si el número es superior a esa cifra la reducción será de solo el 75 por ciento aunque se vinculan las bonificaciones al incremento del empleo fijo en la empresa.

En resumen, los jóvenes podrán cobrar menos, trabajar menos, certificar su formación profesional (lo que es positivo para acreditar el incremento de su empleabilidad) y las empresas podrán financiar con cargo a las bonificaciones sus cotizaciones sociales por los nuevos empleos creados para los jóvenes.

La reforma va en la dirección adecuada aunque quizás es tímida y en todo caso llega tarde. Son mucho más avanzadas las estrategias y alternativas que ha elaborado elogos en su estudio titulado “Estrategias y alternativas de la formación profesional para el empleo y la incorporación de los jóvenes a la vida laboral”  que desagrega en 6 propuestas de acción en el ámbito educativo y 16 propuestas de acción en el ámbito laboral.  El estudio recoge también cuatro casos de éxito en políticas de inclusión laboral de jóvenes del Institut Bonanova de Barcelona, de la casa de oficios de Fuenlabrada, de la empres de de inserción El Cerezo de Alicante y de la Fundación TRINIJOVE de  Barcelona. Necesitamos estudios de ese alcance para tratar de iluminar el camino para aumentar la empleabilidad de nuestros jóvenes.

¿Crees que  el desempleo juvenil tiene solución en España? 

A vueltas con la productividad de los empleados

La productividad es clave para ganar el  futuro y para construir un mercado laboral sostenible con mayor eficiencia en los empleos. Alcanzar el círculo virtuoso de productividad y empleo no necesariamente conlleva menores salarios y cuando se difunde en la economía el resultado es una renta más elevada, unos productos más baratos y una mayor competitividad para las empresas que los producen. Estos resultados aumentan la demanda de productos y servicios y la mayor demanda produce trabajos nuevos.

 Ha estado recientemente en España, invitado por la Fundación Rafael del Pino, el premio Nobel de Economía Christopher A. Pissarides, Presidente de la Asociación Económica Europea y Catedrático Norman Sosnow de Economía en la London School of Economics para impartir la conferencia “El futuro del empleo en Europa”.
Pissarides recibió el Nobel de Economía en el año 2010 junto a Peter Diamond y Dale T.Mortensen por sus contribuciones a la macroeconomía y a la teoría de los mercados con fricciones de búsqueda. Es, por tanto, de actualidad recordar que Pissarides ha desarrollado la teoría de las interrelaciones  entre la productividad de los empleos y la oferta y demanda de empleos y demostrado con evidencia empírica y fórmulas matemáticas en varios mercados laborales internacionales (no sólo en EE.UU) que en mercados con empleos de bajo productividad (caso español) donde existe un alto volumen de  empleos de trabajadores no cualificados, son más altas las probabilidades de destrucción de esos empleos y que, a la inversa, mercados laborales con empleos de alta productividad dónde existe un alto volumen de trabajadores cualificados son más altas las probabilidades de mantenimiento de esos empleos.

Los mercados laborales internacionales más productivos en las últimas décadas (EE.UU, China, India, Polonia, Reino Unido, etc.) muestran la importancia de la productividad en el crecimiento económico y en el bienestar. Los Organismos Internacionales colocan a España en el puesto 162!!! en el indicador de “facilidad para hacer negocios” y en el puesto 160!!! en flexibilidad laboral y esas puntuaciones tan bajas tienen mucho que ver por la baja productividad de los empleos en España.

Entre los problemas estructurales importantes que tiene el mercado laboral español están: carencias en inversión, innovación y tecnología especialmente aplicada a los procesos de producción. La baja productividad tiene áreas que merecen un análisis detenido y posiblemente nuevas reformas: el absentismo laboral, la pervivencia de las clausulas de revisión de salarios en torno al IPC; la alta rigidez de los trabajadores fijos con alta antigüedad, la rigidez de los convenios colectivos en etapas de crisis que actúan como mecanismo de apalancamiento de derechos, la alta fiscalidad del empleo sin mecanismos de reducción para las PYME, etc.

Los agentes sociales pueden y deben tener un papel más importante, activo y comprometido para mejorar los niveles de productividad laboral porque ésta tiene un papel importante para la creación y mantenimiento de empleos y especialmente para incrementar nuestro nivel de exportaciones.

¿Crees que el mercado laboral tiene un problema serio de productividad de los empleos o hay otras problemas más destacados?